Gracias, aunque haya sido después de seis años.

Hace ya casi una semana, mi madre institucional, es decir la madre postiza que tengo aquí en el trabajo, algo así como cuando en la primaria o en el kinder jugábamos a la familia, y como aún soy de kinder no me cuesta trabajo seguir jugando así, y a ti no te costará trabajo entender lo extraño del asunto, me dijo que no debo tenerle más miedo al amor, que ya es tiempo de que vuelva a darme la oportunidad de amar e incluso de sufrir. Sus palabras me hicieron pensar en qué tan cierto era lo que me decía, si en realidad no me he dado tiempo de sentir. Tal vez está en lo correcto.
Este fin de semana tomé un curso en Risaterapia, uno que por razones de miedo a sentir había pospuesto al menos en dos ocasiones, obviamente con su respectivo pretexto de falta de tiempo o compromiso distinto e inpostergable, lo cual no era cierto. En el curso me di cuenta que sí es necesario sentir, que si quiero seguir creciendo, humanamente y no actitudinalmente claro está, porque no quiero dejar de ser niño, debo de permitirme sentir, inclusive si es para sufrir.
Aunado a esto, una hermosa mujer, aunque eso es una redundancia y en el caso de ella igualmente un pleonasmo, me dijo algo que durante seis años estuve esperando. Alguien más creyó que esas palabras ya las conocía, pero que no era consciente de ellas; yo considero que era necesario que alguien las dijese, que atinadamente me expresaran las palabras correctas y necesarias que lograran realmente ponerme a pensar en mi existencia y mi supuesta incapacidad de amar, sufrir, vivir. Sus palabras, sin duda, han sido el detonante para que en las últimas noventa y seis horas le haya sido imposible a mi mente dejar de trabajar en asuntos que se habían quedado en el tintero, o inclusive en el archivo muerto.
Confieso mi ignorancia de hacia donde me dirijo con mis pensamientos, tantas preguntas que surgen y pocas posibles respuestas. Debo primero lograr esbozar todas las preguntas, para inmediatamente ordenarlas e ir encausándolas conforme a prioridad de respuesta que cada una de ellas presente; sin embargo no debo tardar mucho, pues en estas pocas horas, aunque podrían al final ser suficientes, la única respuesta posible que aparece ante todas parece simple y sencilla, pero a la vez abrumadora y catalizadora de un miedo aberrante; sin embargo, sumamente interesante por dejarse ver como un reto, como algo divertido, como ya lo es todo en la vida de Huit, y que supone un obstáculo a superarse, que sin duda, al lograrlo, se convertirá en un logro más a presumirse en la órbita de los tesoros; pero si tan solo la respuesta no indicara que debo volver a sentir tal vez todo sería más fácil.
A pesar de la explosión cósmica en mi interior, y del presumible cansancio mental, te agradezco enormemente, no de todo corazón porque aún no hay tal como debe existir, con su estado actual sería mejor no agradecerlo, me lo hayas expresado, porque si no fuese así no sé cuánto tiempo más podría durar con un corazón que no recuerda como latir.
